
Mi primer postparto fue lo que viene a ser un primer postparto. Ese terremoto que te pilla agotada tras parir (peor aún, tras parir por primera vez) y en el que intentas mantener el equilibrio como buenamente puedes. Fue agotador, fue desestabilizador, lloré, reí, me agobié, me enamoré, me sentí inmensamente feliz y estuve absolutamente sobrepasada, todo al mismo tiempo. Estaba dolorida, floja, desorientada y acojonada viva. Ya sabéis eso que pasa la primera vez, los primeros días, las primeras semanas. Ni te reconoces, hundida en ese «ser mamá» que no sabes del todo ni cómo se hace hasta que, poco a poco, le vas cogiendo el tranquillo y te encuentras. Es decir, mi primer postparto fue un postparto normal.
El segundo ya ha sido otro cantar. Continue reading →